Tras un nuevo verano de espera, el Ramón Sánchez-Pizjuán vuelve a rugir con la esperanza de que esta sea, de una vez, la temporada donde puedan respirar relajados. Después de una salvación prácticamente milagrosa y una fallida venta del club, el sevillismo volvía a sus butacas con energías renovadas y la ilusión de un mercado que ha introducido caras nuevas , si bien con la conciencia de que la verdad del club no permite mirar alén del primordial propósito : la permanencia.










