Un Sevilla plano con la pelota y romo en ataque vuelve a sacar petróleo de sus trabajados conceptos como bloque ordenado y explota , por medio de Peque, un obsequio con apariencia de escandalosa pifia defensiva para torcer a un contrincante que le hizo daño. Cinco victorias en seis partidos y tres porterías a cero: no se puede llevar a cabo más con menos.










