El Alemania-Paraguay era, a priori, una eliminatoria que los de Nagelsmann debían solventar por la vía rápida, pero si el fútbol ya es impredecible por sí mismo , lo es considerablemente más en un Mundial. Tanto que los guaraníes se adelantaron en el primer tiempo, los germanos empataron en el segundo y, tras una prórroga sin goles , se llegó a los penaltis, esa teórica lotería cuyo premio se lo llevó Paraguay, que se medirá al ganador del Francia-Suecia.










