Y al fin , el padecimiento por el que tanto decía sufrir Xavi Pascual, terminó. Un Barça, demasiado mayor, demasiado desgastado, demasiado olvidado, y construido sin pies ni cabeza, concluyó su tercera temporada sucesiva en blanco pues en el baloncesto, como en la vida, los milagros suceden muy de vez en cuando. Más aun cuando su contrincante en la final (3-1) era un equipo sin tacha como el Valencia Basket de Pedro Martínez, que reina en la ACB por segunda vez en su historia tras el título conquistado hace nueve años en frente de un Real La capital de españa donde comenzaba a asomar un crío de apellido Doncic.