Un tranquilizador 2-0 en la eliminatoria ofrece la Barça la oportunidad de sentenciar la eliminatoria en los 2 partidos que fijados en Tenerife. El aparato se ha blindado en el Palau y con la segunda victoria de la serie, mucho más ajustada y sufrida (97-89) que la del martes, puede sellar la clasificación este sábado (20 h). O el lunes , si fuera menester. Volará a Tenerife sin presión, pero avisado. No será una visita relajada porque el grupo canario enseñó sus virtudes. Nunca entregó el partido cuando el duelo pareció aproximarse a la paliza del primer día y, en cambio, fue recortando punto próximo hasta tener opciones que desbarató por sí mismo cuando empató a poco del final (73-73).
Xavi Pascual confió a Kevin Punter la vigilancia inicial de Patty Mills y muy pronto se reveló como un fallo. Punter marca puntos pero no marca hombres y el australiano tiró cuatro triples de los que acertó tres -tres logró el Tenerife en el primer partido- y llevaba 12 puntos de los primeros 19 del Tenerife. Frente a Brizuela y Cale desaparecía, con Clyburn sufría. Terminó el australiano con 36 puntos (8 triples).
Una producción individual deficiente frente a un Barça con un repertorio más extenso de tiradores, cada uno de ellos disrutando de su momento en el partido, y con un Jan Vesely (19 puntos) que quiere prolongar su último baile.
Quedó claro muy pronto que el desafío no sería tan plácido para el Barça por las enmiendas que se autoaplicó el Tenerife. Llevaba en el primer cuartos exactamente los mismos 27 puntos que en los dos primeros del martes. La diferencia radicó en el mayor acierto pero asimismo en una superior agresividad defensiva para complicar los tiros azulgranas.
El rebote sigue siendo entre las lacras tinerfeñas por mucho que Fran Guerra jugara desde el principio. Con Fall absolutamente nadie puede competir si recibe bajo el aro; con Vesely tampoco lejos de la botella. Metió siete puntos seguidos y forzó a Vidorreta a parar esa racha.
Nada comparable, sin embargo , con la clamorosa salida de Nicolás Laprovittola, que entró con el 33-30 y llevó el marcador al 42-31 con tres triples mortales. Tres balones perdidos entonces no pasaron factura en un Barça que había cogido el hilo (48-38).
Al Tenerife le faltaba continuidad más allá de Huertas y Mills, si bien dos triples de Scrubb redujeron la distancia (66-61) en una etapa de distensión blaugrana tras el 61-46. El Barça tenía más munición. Un triple de Parra sobre la bocina mantuvo esos seis puntos de renta que desaparecieron con 2 triples de Mills que instalaron la zozobra en el Palau (71-71).
Y entonces, se desquició. Una técnica a Huertas y una descalificante a Vidorreta convirtieron el 73-73 en un 84-75 que las nuevas embestidas de Mills no lograron reequilibrar con los tinerfeños tercos en jugarse la vida desde triple. Desde el triple les mató Clyburn.


