Jannik Sinner se ha clasificado para la final de Wimbledon, su segunda consecutiva , tras vencer a Novak Djokovic, por 6-4, 6-4 y 6-4. El jugador italiano, desde el comienzo , logró imprimir un nivel alto de tenis a enorme intensidad y pasó sobre el serbio, que no pudo soportar el rimo de partido del de San Candido. En este momento , el actual número uno de todo el mundo jugará el partido por el título frente la lengua alemana Alexander Zverev, que venció en la primera semifinal a la sorpresa de esta edición del 2026, el británico Arthur Fery, por 7-6, 6-2 y 6-4.
La exhibición de Sinner, que dejó atrás las inquietudes del comienzo de la competición, en especial contra el serbio Miomir Kecmanovic, quedaron atrás. Novak Djokovic, de 39 años, salió ovacionado de la pista central. Reconocido como leyenda por la sabia parroquia del All England Club, que lamentó el adiós del ganador de veinticuatro Grand Slam que no ha podido , siquiera, inquietar la autoridad de un jugador que va camino de hacer historia asimismo , que tiene en la mano revalidar la corona en Wimbledon y ganar su primer grande del curso.
El profundo y sentido abrazo en la red del italiano y el serbio fue importante. Es el presente Sinner y su rival quiere sostenerse vigente. Es el más grande de siempre , pero desea más. Se queda sin su octavo Wimbledon, de dar caza a Roger Federer como el rey de este torneo, que tiene 9. Y, por ahora , de su vigésimo quinto grande. Más que absolutamente nadie , masculino o femenino.
Las presencias de Djokovic van a menos. De ahí que cada adiós es caluroso por si acaso es el último. Aceptó su derrota con deportividad, resignado frente a un rival superior que se tomó la revancha de la semifinal del Abierto de Australia, cuando fue con la capacidad de eliminar al italiano y apartarle de la final que jugó él y que perdió frente Carlos Alcaraz.
No deseó riesgos un Sinner que arrolló a su contrincante. El primer italiano en llegar a múltiples finales en el All England Club y el tercero en activo en lograrlo , al lado de Carlos Alcaraz y nuestro Djokovic, tardó 2 horas y veinte minutos en solucionar un deber más desnivelado de lo previsto.


