El ATP Montreal 2026 sigue con la disputa de los octavos de final del cuadro masculino. Rafa Jódar, gran esperanza del tenis español en sepa de Alcaraz, Sinner y Djokovic, se va a medir este sábado a Jiri Lehecka en busca de un billete para los cuartos de final del torneo. Consulta ahora todos y cada uno de los horarios y el orden de juego previstos para la día de este sábado 8 de agosto.

Los cuadros del Masters de Canadá 2026 se disputan del 2 al 13 de agosto con Montreal como sede el cuadro masculino y Toronto del femenino, los cuales cada año van rotando. La jornada va a arrancar a las 17:00 hora peninsular (11:00 hora local) en los dos eventos , aunque en el femenino la pista central lo va a hacer más tarde , a las 18:30 hora peninsular (12:30 hora local).
Hace apenas unos meses, Daniel Mérida proseguía buscando su ubicación entre el circuito Challenger y las primeras oportunidades en el ATP Tour. El día de hoy , el madrileño ya puede decir que está en los octavos de final de un ATP Masters 1000 por vez primera en su carrera. Su victoria en Montreal no es solo el más destacable resultado de su carrera en un torneo de esta categoría; es también la confirmación de una temporada donde ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad.
Pues, más alla del resultado en Canadá, hay un denominador común que explica su evolución: ha aprendido a competir en cualquier área.
La temporada comenzó con Mérida caminando esenciales sobre pista dura, tanto en el ATP Challenger Tour como en las previas de otros acontecimientos del circuito ATP Tour, como el Abierto de Australia o el BNP Paribas Open. Más tarde llegaron los progresos en tierra batida, donde confirmó que podía mantener su tenis también en intercambios largos y partidos de desgaste. Y en este momento , de vuelta al cemento norteamericano , ha demostrado que su desarrollo no dependía de un contexto preciso.
En Montreal lo volvió a probar. Empezó remontando al canadiense Liam Draxl, invitado por la organización y arropado por el público local. Después eliminó al francés Ugo Humbert, uno de los jugadores mucho más afianzados del circuito en superficies rápidas. Y, para lograr los octavos de final, dio otro paso al derrotar al estadounidense Alex Michelsen, entre los jóvenes más peligrosos del circuito y un rival que ya le había superado meses atrás, exactamente en Indian Wells.
No fue una victoria cualquiera.
Mérida dejó huír tres bolas de partido en el segundo set en el momento en que servía para cerrar el encuentro , perdió el desempate y debió iniciar nuevamente en la tercera manga. Hace no demasiado tiempo, un desenlace de esta forma podía haber cambiado completamente el partido. En esta ocasión ocurrió justo lo opuesto. Reinició el encuentro con serenidad , recobró la idea y terminó imponiéndose con autoridad en el equipo definitivo.
Ese aspecto resume quizá mejor que ningún otro la evolución del madrileño.
Su tenis ha mejorado, pero asimismo lo hizo su capacidad para gestionar instantes complicados. En un circuito donde el nivel técnico entre varios players es mínimo, esa fortaleza mental suele diferenciarse entre quedarse cerca o ofrecer el siguiente paso.
Y los pasos de Mérida este año fueron permanentes.
A lo largo de meses ha ido creando una temporada sin enormes sobresaltos, sumando victorias, seguridad y experiencia. Poco a poco empezó a aparecer con más continuidad en cuadros ATP, dejó de requerir las anteriores para competir con los mejores y acabó encontrando una regularidad que le ha permitido instalarse entre los jugadores con mayor progresión del curso.
Al alcanzar los octavos de final de un Masters 1000, el español se asegura además de esto entrar por primera vez en el Top 50 del PIF ATP Rankings, un salto que hace apenas un año parecía todavía lejano.
Más importante aun que la clasificación es la sensación que transmite sobre la pista.
Mérida empieza a actuar como un tenista con la capacidad de competir con absoluta naturalidad en estos escenarios. Su servicio ha ganado peso, su derecha genera más daño y, más que nada , ha aprendido a sostener un nivel competitivo muy permanente durante partidos largos.
Eso explica que su desarrollo haya llegado en superficies tan diferentes.
No todos y cada uno de los jóvenes alcanzan trasladar su tenis de una pista a otra con tanta velocidad. Muchos precisan varias temporadas para amoldarse a los cambios de bote, velocidad o patrones tácticos. Mérida ha demostrado este año que posee un juego bastante terminado para conseguir resoluciones independientemente del escenario.
Ese probablemente sea el mejor síntoma de todos.
Por el hecho de que los resultados pueden mostrarse o ocultar a lo largo de algunas semanas. La aptitud para competir en cualquier superficie , en cambio, suele ser uno de los rasgos que distinguen a los jugadores premeditados a instalarse de forma permanente en la élite.
Con solo 21 años, todavía queda mucho margen de desarrollo. Pero 2026 ahora cambió el lugar que ocupa Daniel Mérida en el tenis español. Dejó de ser uno de los nombres llamados a ofrecer el salto para convertirse en uno de los protagonistas de la nueva generación.
Y lo ha conseguido sin depender de una superficie específica.


