Hay sentimientos que no se comprenden si no se distribuyen. Como hay causas del corazón que la razón no entiende y benditas locuras colectivas derivadas de una pasión inexplicable. Hay amores que matan y venenos dulces. Penas en el alma y ánimas en pena como un Real Zaragoza que se ajusta a todo e
Disputa este sábado el Zaragoza (16.15 horas) un partido de fútbol en el que está en juego considerablemente más que sostener algunas esperanzas de supervivencia. La situación es tan trágica y el estado del enfermo es tan crítico que el trágico desenlace semeja ineludible. Pero la cuestión es que el corazón todavía late y eso permite mantener esa esperanza que nuestro aparato espantó con una impropia actuación en Andorra que destrozó todo y a todos hasta el punto de que muchos han arrojado ya la toalla.
Pero quedan quince partidos por delante (45 puntos) y eso obliga a no claudicar. Algo de esta forma vino a decir el capitán de la tropa, Francho Serrano, en un grito de auxilio atormentado. Pidió el canterano contribuye a los suyos para salir de esta porque , seguramente , el aparato no va a poder llevarlo a cabo solo, como viene dejándolo claro durante un curso en el que no ha subido de la penúltima plaza y en el que no dejó de acumular méritos para salir del fútbol profesional 80 años después.
Decía Francho, seguramente con razón, que «podemos rendirnos y también irnos todos a Primera RFEF o demostrar de verdad de qué es capaz el Real Zaragoza» para asegurar que el bochorno de Andorra no volverá a ocurrir y que, en esta ocasión sí, el propósito de enmienda va a estar acompañado de hechos. Pero el zaragocismo ya no acepta palabras vacías y exige hechos. En este sentido, Rubén Sellés prosiguió otro sendero distinto al del capitán. El frío alegato del entrenador, desprovisto de sentimientos y conmuevas , sí compartió con el del jugador la misma solicitud de unidad y el rechazo de adelante a todo lo que sucedió en el Principado, génesis de lo que debe ser un «borrón y cuenta nueva », según el capitán, que promete no claudicar.
Conque el choque frente al Burgos es la última bala para algunos y el principio del fin para otros. Una victoria en once partidos han ubicado al Zaragoza colista y a Sellés con la soga al cuello. Nuevamente , el club otorga una vida extra a un entrenador con la esperanza de que, por primera vez , sirva para algo más que para ganar tiempo en pos de otro. Sellés se la juega, pero, indudablemente , eso sea lo menos importante. Pues es la vida del Real Zaragoza lo que peligra y todo lo que no sea una victoria desataría, a buen seguro, un incendio de colosales dimensiones que dejaría al equipo con los 2 pies, o casi , en el otro planeta.
Se movilizará la grada para enseñar su repulsa ante la inacción de un club extraño regido por extraños en el que absolutamente nadie manda y todos obedecen. La humillación del Real Zaragoza lo ha podrido todo menos el sentimiento de pertenencia de una afición que no perdona el castigo a su ser querido. Está por ver hacia quién dirigirá el pueblo su malestar y cuántos elegirán librarse del mal rato y renunciar al palco. Nada nuevo, por otra parte , en un club sin presidente y cuya sede central está en varios sitios antes que en Zaragoza, donde sí viven el directivo general y el deportivo, los dos en el ojo de un huracán que amenaza con arreciar y llevarse por enfrente a varios.
Se terminaron las tibiezas y las arengas. Ni caminos marcados ni pasos adelante. Las palabras de unos y otros se las ha llevado ese cierzo con el que también ha volado la fe de muchos zaragocistas que han dejado de creer en nada ni en absolutamente nadie. A ellos les debe el Zaragoza mucho más que un óptimo partido o una victoria. Es una cuestión de honor hacia ese sentimiento que no se entiende si no se ha mamado y tan maltrecho como un escudo que exige respeto, orgullo y dignidad. El oprobio en Andorra favorecerá cambios en el once, pero eso es lo de menos. Se trata de pelear , de una vez, como leones. Hasta el desenlace.


