Descafeinado comienzo de liga del Sporting que dejó frío a un repleto Molinón con un planteo al que todavía le falta rodaje. Los de Larcamón apenas sumaron ocasiones en ataque frente a un Sabadell que entró al partido en tromba y ha podido llevarse la victoria desde el punto de penalti. Rahmani envió fuera una pena máxima cometida por Gularte. El empate supo a poco en frente de un recién ascendido y el cómputo deja un punto y la lesión de Guillamón que salió del terreno de juego a los dos minutos de ingresar.
El primer once de Larcamón dejó sorpresas y confirmaciones. Las sorpresas llegaron en el centro del campo, donde Guillamón fue al banquillo al tiempo que Manu Rodríguez partió junto a Corredera. Las certezas se confirmaron con un primer once con tres centrales, Gularte, Pablo Vázquez y Diego; 2 carrileros para Iosifov y Guille y un trío agresor con Gelabert, Otero y el estreno de Sarco.

No engañaba Ferrán Costa, técnico del Sabadell y el mucho más joven de la categoría, cuando en la anterior mentaba que no tenían miedo a la categoría. Ante un Sporting que deseaba crear de a poco , los primeros minutos de presión arlequinada descolocaron a los rojiblancos, incapaces de dejar su parte del campo ante el agobio visitante.
El arranque en tromba que aguardaba el sportinguismo, volcado en la primera enorme día de la temporada, se difuminó en menos de tres minutos frente a un cuadro visitante que presentó un planteo similar al rojiblanco pero, de primeras, mucho más afinado.
Entre los nuevos, al primero que se le vio fue a Iosifov en tareas protectoras , tapando un centro de Ripoll. El Sabadell prosiguió con su plan de llegar y golpear. Primer Urri desde fuera y luego Codina asustando con el centro. Lo poco que dejó en el arranque los de Larcamón fue la intención de salir jugando, frustrada en todo momento , y las ganas de salir rápido en ataque. Con balón desde Yáñez, el aparato se incrustó en su área excepto Otero, Sarco y Iosifov, esperando el envío en largo para retar cada uno de ellos a su par en campo abierto. Imposible.
Si pintaba feo el comienzo, Gularte se ocupó de empeorarlo. Primero, perdiendo un balón en su campo para que Pere Pons golpeara desde fuera, con resultado de córner y luego , en la publicación del balón parado, realizando un penalti que Edgar, con esmerada gesticulación, asistió al árbitro a pitarlo. Trece minutos y ya había drama en El Molinón. Rahmani fue el solicitado de la publicación , pero frente a un graderío indignado, se vino abajo mandando el balón fuera.
La verdad invadió el estadio y tanto jugadores como aficionados aterrizaron nuevamente a la “Hipertensiones”. El Sporting despertó y comenzó a dejar datos de mejora. Iosifov llegando a línea de fondo para colgar a Otero, Guille tirando de raza con una diagonal en conducción y rematando cerca del palo o Sarco girándose en el centro del campo para dividir y abrir a Iosifov que golpeó con fuerza , pero sin fortuna, al cuerpo del portero arlequinado.
No obstante , mientras que los de Larcamón tenían que madurar la jugada, los de Costa aprovechaban los envíos a la espalda de Gularte y Diego para seguir haciendo daño. Yáñez se esmeró frente Quadri en una más de los visitantes. Los primeros 45 minutos de puesta de largo dejaron un sabor agridulce y casi de alivio al ver que el marcador no se había movido.
Pese a las malas sensaciones , Larcamón no movió el banquillo y el Sporting logró asentar el acercamiento y calmar la electricidad del Sabadell. Seguían faltando finura en las composiciones , pero la imagen era otra. Manu Rodríguez logró algo que se antojó imposible en la sección primera , pegar desde fuera y el Sporting pasó a instalarse en el balcón del área rival. Gularte y Pablo Vázquez por el momento no mandaban en largo desde su área esperando una genialidad de los atacantes, sino que pasaban en raso y con virtud en campo opuesto.
La grada reconocía el cambio y el Sporting ganó en ética. El primer “ay ” a coro de la 2026-27 lo provocó la cabeza de Otero a centro de Gelabert. Se sumaron desde el banquillo Guillamón y Konrad y con ilusión se han recibido los cambios, pero el silencio reinó en el municipal gijonés en el momento en que el centrocampista, tan solo 2 minutos después de saltar al campo, pedía el cambio al notar una molestia. Pablo García al campo y Konrad adelantaba su situación al lado de Otero.
Que ganas de jugar tenía el americano. Dos desmarques al espacio, una falta provocada y una carrera en largo tras un gran pase de Gelabert que le puso en el mano a mano fue la carta de presentación del agresor. La mala fortuna de Guillamón y la ruleta de cambios calmó el ímpetu rojiblanco. El Sabadell se estiraba y el Sporting enlazaba pases pero sin buscar área contrincante. Solo los envíos en largo de los dos equipos, las segundas jugadas y el balón parado llevaban riesgo en una segunda parte en donde ambos equipos acusaron la factura de la pretemporada y dejaron ver que el engranaje, en el caso de los rojiblancos, está todavía sin aceitar. Ingresaron Nacho Martín y Duñabeitia por Manu y Gularte, cuestionado por un sector importante de la grada, para cerrar los cambios y buscar una última intentona.
Ni Sporting ni Sabadell tenían piernas para la última y los dos equipos cerraron el partido. El Molinón se fue con poco y los jugadores entre algunos pitos que demuestran que la exigencia del año en curso está más alta que nunca.


