El 1-0 al Valladolid dejó algo más que tres puntos. Dejó la imagen de un equipo que supo recomponerse tras la lesión temprana de un pilar como Sergio Álvarez, que medró con la igualdad del partido y que lo resolvió con una acción de calidad en el momento en que más lo necesitaba. Esa imagen viaja en este momento hasta el principado.
Primera salida del curso, primera prueba de que lo construido en Ipurua asimismo funciona lejos de casa.
El contexto tiene un matiz añadido: este domingo se juega el último partido antes del cierre del mercado de fichajes, y esa circunstancia mantiene a todos los clubes con un ojo puesto en el campo y otro en el teléfono. Más aún si el antecedente es el cierre de temporada que efectuó la SD Eibar. Pero en el seno de las áreas de trabajo se respira tranquilidad y el equipo se enfoca de forma exclusiva en lo que ocurra en el Estadi d\'Encamp.
El FC Andorra de Carles Manso ha abierto la temporada con resultados dispares. En J1 goleó al Ceuta en casa con solvencia (5-1), exponiendo su capacidad ofensivo con Nacho Quintana, Cano o Hugo López como primordiales referencias goleadoras. Pero en J2 encajó una derrota contundente en Vigo ante el Celta Fortuna (4-2). Un arranque de avatares que dibuja a un rival bien difícil de calibrar: capaz de golear en el hogar , pero asimismo de desequilibrarse cuando el partido se le tuerce. El historial reciente de combates directos en el principado habla a favor del Eibar: 0-1 y 0-2 en ámbas últimas visitas.
En el apartado armero, el equipo llega sin apercibidos ni sancionados, como es normal en esta parada del campeonato, pero con la enfermería mucho más ocupada de lo que le gustaría. Sergio Álvarez, que salió en el 15\' frente al Valladolid con molestias musculares, se perderá varias jornadas a causa de una rotura en el cuádriceps de la pierna derecha. Imanol García de Albéniz, Peru Nolaskoain y Lander Olaetxea continúan fuera.
El conjunto viaja al principado con la intención de que los tres puntos también hagan el viaje de vuelta.


