Los granas precisan ganar para abandonar los puestos de descenso en los que andan metidos desde el miércoles. El derbi se juega este viernes desde las 20.30 horas. Es un día particular para el Nàstic de Tarragona en todos y cada uno de los sentidos.
Hay mucho en juego y también un estreno en el banquillo que ya prácticamente no resulta novedad : Pablo Alfaro se transformará esta tarde en el tercer técnico de la temporada en el conjunto grana. Su debut llega envuelto en irritación , con la presión respirando en la nuca. Por delante quedan once jornadas y el aparato encara la última parte del curso desde los puestos de descenso. Sí, han leído bien: el Nàstic, ahora mismo , estaría cayendo a la Segunda RFEF, la cuarta categoría del fútbol español. Un ámbito que en Tarragona no se contempla desde principios de los años noventa y que, solo de imaginarlo, eriza la piel del entorno grana.
La situación se agravó el pasado miércoles. El empate del Murcia en oposición al Marbella en el partido aplazado de la día 23 acabó empujando al Nàstic a la zona roja por la diferencia de goles. Un pequeño detalle estadístico que, sin embargo , pesa como una losa en la clasificación. El temor existe, sería absurdo negarlo, pero también puede convertirse en comburente. Ya no caben excusas ni cálculos en un largo plazo. El tiempo corre y el infierno deportivo asoma en el horizonte.
En ese contexto comenzará Pablo Alfaro. Y lo va a hacer en frente de un contrincante alarmante sobre el papel. En la mitad de la tormenta llega al Nou Estadi nada menos que el Sabadell, líder del campeonato.
Bien difícil imaginar un estreno más riguroso. El fútbol, antojadizo a veces , acostumbra a poner los desafíos en el momento menos oportuno. Pero asimismo es verdad que las grandes reacciones suelen nacer en escenarios de esta manera , cuando todo semeja ponerse cuesta arriba.
El Nàstic, más allá de la situación, no debe encogerse. Delante habrá un aparato al que respetar, porque está firmando el más destacable recorrido del curso y porque la distancia entre ambos en la tabla es de 17 puntos. Nada de eso es al azar.
No obstante , el fútbol también se nutre de pequeños matices. En la primera vuelta, en la Nova Creu Alta, los granas lograron arrancar un empate sin tantos. Fue un partido en el que el Sabadell se mostró superior y en el que el Nàstic sufrió , pero también uno del que salió indemne. Aquella tarde no apunta el sendero para ganar, pero sí recuerda que incluso en inferioridad competitiva el equipo fue con la capacidad de soportar.
Además de esto , el aspecto sorpresa juega hoy en pos de los tarraconenses. El Nàstic es en este preciso momento un aparato difícil de descifrar por el hecho de que Pablo Alfaro debuta en el banquillo y eso convierte el primer once del técnico aragonés en un auténtico enigma. No se sabe qué estructura de juego escogerá , ni qué futbolistas aparecerán de inicio , ni qué resoluciones van a marcar su primera huella en el equipo. Ese secreto puede transformarse en una pequeña ventaja competitiva.
Alén de nombres y sistemas, lo que sí resulta imprescindible es la reacción. El Nàstic necesita verse considerablemente más entero que en la última día. El doloroso 4-1 encajado en oposición al Eldense no solo dejó tres puntos en el camino , asimismo puso punto final a la etapa de Cristóbal Parralo al frente del banquillo grana. Aquella derrota cerró una era y abrió otra llena de incertidumbre.
En este momento comienza un nuevo capítulo. Quedan once partidos que, más que jornadas, semejan once finales. El margen de fallo se ha reducido al mínimo y cada punto empieza a tener un valor enorme. El Nou Estadi será hoy el ámbito donde el Nàstic intente cambiar el rumbo de su historia reciente. Solo vale ganar por el hecho de que ya no hay tiempo ni para disculpas ni para lamentos. Alfaro, día I.


