A lo largo de bastante tiempo España convivió con un miedo que parecía enquistado. El de las eliminatorias del Mundial. El de Rusia 2018, el de Marruecos 2022, el de sentirse superior sin encontrar la manera de probarlo cuando ya no había margen de fallo. En Los Ángeles, no obstante , la selección de Luis de la Fuente decidió dejar de mirar por el retrovisor. Lo logró con una actuación que fue creciendo hasta transformarse en una declaración de intenciones.
Austria solamente resistió media hora antes de verse desbordada por una España reconocible , agresiva con balón, paciente en el momento en que tocaba y vertical en el momento en que encontraba el momento. El 3-0 no solo vale un billete para octavos, asimismo devuelve la sensación de que esta selección puede regresar a ver de en frente de alguno.
Por el hecho de que el resultado aun se queda corto. Austria encontró en Schlager un salvavidas durante parte importante del primer tiempo y Glenn Nyberg añadió una dosis de polémica anulando un gol a Cucurella por una acción de Cubarsí sobre el portero que admite debate. Ni eso descompuso a una España que prosiguió insistiendo hasta romper el muro con Oyarzabal y terminar desatándose tras el descanso con Pedro Canuto y otro tanto del delantero vasco. Los fantasmas se quedaron en el túnel de vestuarios y España volvió a disfrutar de una noche de eliminatoria.
No tardó España en dejar visibles sus pretenciones. Solamente había pasado un minuto en el momento en que Lamine Yamal recorrió medio campo tras una recuperación y probó fortuna con un tiro bastante centrado. Era el primer aviso de una selección que cargó su peligro por el costado derecho, donde el radical azulgrana volvió a transformarse en un quemacocos incesante para la defensa austriaca.
La Roja monopolizó el balón desde el inicio encerrando a Austria. Dani Olmo rozó el gol con una volea que terminó estrellándose, de forma involuntaria, en Oyarzabal, mientras que Laporte asimismo estuvo cerca de asombrar en un saque de esquina. El conjunto de Ralf Rangnick apenas hallaba aire entre la presión de españa y solo inquietó con un centro que Gregoritsch estuvo a centímetros de mover en el segundo palo.
España dominaba , pero proseguía encontrándose con un muro llamado Alexander Schlager. El portero austriaco empezó entonces su recital. Antes, Lamine demandó un viable penalti tras una caída en el área que Nyberg no consideró suficiente para indicar la pena máxima. Pero la polémica llegó pasada la media hora. Cucurella cazó un balón suelto tras un córner y fusiló la portería austriaca, pero el colegiado anuló el tanto por una supuesta falta de Cubarsí sobre Schlager. El central saltó con el guardameta sin un empujón claro, si bien el contacto con los brazos del portero fue suficiente para que el árbitro entendiera que había interferido en su acción, una interpretación muy acorde con el criterio de máxima protección a los guardametas que se está aplicando durante este Mundial.
Lejos de venirse abajo, España aceleró todavía mucho más. Lamine forzó de nuevo a intervenir a Schlager con un disparo casi sin ángulo y, apenas un minuto después, el portero volvió a socorrer a los suyos con una gran mano abajo para evitar el gol de Oyarzabal.
El primero acabó llegando en el momento en que ya parecía cuestión de insistencia. Cucurella volvió a conseguir el instante exacto para incorporarse al ataque y puso un centro raso especial al corazón del área. Allí apareció Oyarzabal, siempre y en todo momento capaz atacando el espacio, para atravesar el balón lejos del alcance de Schlager y romper, al fin , la resistencia austriaca.
El delantero de la Real Sociedad, que firmaba ahora su tercer gol del campeonato, hacía justicia para una España muy superior. Y aún pudo ampliar el beneficio antes del descanso. Baena estrelló una falta directa en el larguero y Lamine volvió a hallarse con un inspirado Schlager en el rechace.
Los números reflejaban con claridad lo sucedido a lo largo de los primeros 45 minutos: nueve remates españoles por uno de Austria y una diferencia trascendente en ocasiones generadas. Además de esto , Unai Simón, que prosigue sosteniendo la portería a cero, aprovechó la escasa producción ofensiva rival para transformarse en el portero con mucho más minutos consecutivos sin encajar un gol en la crónica de los mundiales, superando el histórico registro de Iker Casillas.
Austria intentó reaccionar tras el descanso con múltiples cambios y un punto mucho más de agresividad, pero apenas consiguió inquietar a Unai Simón. Kalajdzic tuvo la mejor ocasión con un cabezazo que se marchó rozando el larguero, mientras Arnautovic terminó llevándose la peor parte en un choque con el guardameta español.
España no perdió la calma. Continuó moviendo el balón con paciencia hasta encontrar el espacio definitivo. La jugada nació otra vez por la izquierda.
Cucurella encontró a Baena, que llegó hasta línea de fondo y sirvió un centro medido para la irrupción de Pedro Canuto. El lateral apareció como un delantero para marcar el 2-0, estrenando así su cuenta goleadora con la selección en su vigésimo partido y admitiendo a España marcar dos tantos en una eliminatoria mundialista por vez primera desde el 3-1 frente Suiza en 1994.
Con la eliminatoria ahora prácticamente resuelta, el conjunto de Luis de la Fuente empezó a disfrutar. Rodri manejó el ritmo con autoridad, Pedri volvió a gobernar cada posesión y Lamine siguió enfrentando una y otra vez hasta que Alaba evitó sobre exactamente la misma línea un gol que se celebraba en el banquillo español.


