La selección de Ecuador ahora tiene su noche para la historia. La Tricolor derrotó por 2-1 a una Alemania que llegaba clasificada y también invicta y con la intención de firmar el pleno de victorias, sellando su clasificación para los dieciseisavos de final del Mundial 2026. El grupo de Sebastián Beccacece se sobrepuso a un inicio demoledor y a una actuación arbitral que levantó mucha indignación para llenar una remontada de enorme carácter gracias a los tantos de Angulo y de Plata para mantener vivo el sueño mundialista.
Los ecuatorianos respondieron cuando mucho más bien difícil parecía todo. Sané adelantó a los germanos antes de cumplirse el segundo minuto en una jugada muy protestada por una viable falta previa de Pavlovic sobre Vite que el VAR decidió no señalar. Lejos de hundirse, Ecuador dio un paso adelante, sometió durante varios minutos a la Mannschaft y encontró el empate con un increíble derechazo de Angulo antes de culminar la remontada en el tramo decisivo. Alemania, incapaz de imponer su habitual dominio, terminó despidiéndose de la etapa de grupos con una derrota que no altera su liderato, mientras que Ecuador festeja un triunfo que le abre las puertas de las eliminatorias.
El partido apenas había empezado en el momento en que Alemania golpeó. Una acción iniciada tras un saque de banda acabó con Sané definiendo con un disparo configurado desde el punto de penalti después de una asistencia de Wirtz. No obstante, toda la atención se centró en el origen de la jugada, donde Pavlovic levantó exageradamente la pierna y golpeó en la cara a Vite. Las protestas ecuatorianas fueron repentinas, pero ni la agremiada ni el VAR apreciaron infracción y el 0-1 subió al marcador.
Ecuador reaccionó de la mejor forma posible. Apenas unos minutos después, Angulo recogió un balón en la frontal y soltó un potente disparo cruzado irrealizable para Neuer. Un auténtico golazo que devolvía la igualdad y cambiaba completamente el rumbo del encuentro.
El empate dio alas a la Tri. El conjunto de Beccacece empezó a presionar muy arriba, recobró balones regularmente en campo contrincante y encerró durante varios minutos a una Alemania inútil de localizar fluidez en la salida de balón.
Yeboah estuvo a centímetros de conseguir a Enner Valencia en un centro muy peligroso y las llegadas de Hincapié por el costado izquierdo obligaron a Sané y a Raum a multiplicarse en defensa. Alemania solo logró respirar tras la pausa de hidratación, equilibrando levemente el partido en el tramo final del primer tiempo, aunque sin generar apenas ocasiones claras más allá de algún intento apartado de Musiala o Nmecha.
Solamente empezar la segunda mitad volvió la polémica. La colegiada señaló un claro penalti de Ordóñez sobre Havertz, pero el VAR detectó una falta previa de Sané sobre Vite en el comienzo de la acción y acabó anulando la pena máxima.
La decisión equilibró, por lo menos parcialmente, el enfado juntado por Ecuador tras el primer gol alemán, aunque el grupo no dejó de insistir. Enner Valencia forzó a Neuer a firmar una gran intervención con un potente disparo desde la de adelante y Alemania prosiguió exponiendo muchas dificultades para sobrepasar la presión contrincante.
Con el paso de los minutos, Beccacece refrescó el aparato intentando encontrar un último esfuerzo. Kevin Rodríguez estuvo a punto de aprovechar un grave error entre Tah y Neuer y Caicedo rozó el gol en la continuación de esa jugada.
El premio llegó poco después. En un córner muy cerrado, Kevin Rodríguez peinó el balón en el primer palo y Plata apareció para meter el pie y sorprender a Neuer, bastante retardado en su salida. El MetLife reventó. Ecuador acababa la remontada y, en ese momento, se veía con un pie en los dieciseisavos de final.
Alemania adelantó líneas y volcó balones sobre el área intentando encontrar el empate. Undav rozó el 2-2 con un fuerte disparo al del costado de la red ahora en el descuento, mientras Ecuador defendía cada balón tal y como si fuera el último.
El pitido final desató la locura. La Tricolor resistió hasta el último segundo para firmar entre las victorias más esenciales de su crónica reciente. Un triunfo de fe, personalidad y resistencia que sostiene vivo el sueño ecuatoriano en el Mundial 2026.


