Bélgica halló el camino al gol cuando el partido entraba en el tramo definitivo después de la resistencia de Egipto que había sostenido durante mucho más de una hora su virtud tras el gol de Ashour en el minuto 19. Egipto dio un golpe de autoridad en Seattle con un gol de Emam Ashour que sorprendía a Courtois tras una asistencia de Salah. Bélgica fue inútil de imponer su teórica superioridad en la primera parte.
Los Faraones se adelantaron a los Diablos Colorados que, dirigidos por De Bruyne, no estuvieron finos en los últimos metros donde se encontraron con una defensa egipcia sólida y firme.
En los minutos de descuento de la primera parte lo procuraba Doku con una ocasión clarísima para Bélgica que se fue por encima de la portería. Egipto no se quedó inmovil, Marmoush tuvo un uno contra uno ante Courtois que despejó con el pie y antes de que pitase el árbitro, Salah intentó marcar el segundo.
Bélgica regresó del vestuario obligada a reaccionar frente a un Egipto muy ordenado y con un Salah liderando en ataque. De Bruyne tuvo la oportunidad de empatar en el minuto 52 pero se encontró con el palo y lo volvió a intentar en el 62 sin suerte. Daba la sensación de que los belgas despertaban y lograban producir considerablemente más peligro.
Fue en el minuto 65 cuando llegó el empate con un gol en propia puerta de Mohamed Hany. Lukaku fue el personaje principal de la jugada, terminaba de ingresar al campo segundos antes del tanto que nace en sus piernas.
La selección belga elevó el ritmo y acabó consiguiendo el premio a su insistencia en un partido en el que la selección de Hossam Hassan fue superior en los primeros 45 minutos pero que no sirvió para ganar por vez primera un partido de un Mundial. El encuentro estuvo marcado por la temperatura. Seattle estaba bajo una ola de calor y los jugadores aprovechaban cualquier parón para refrescarse.


