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Mallorca - Athletic Club (16:15)

Son Moix es una cancha de batalla. El reloj marca enero, las plazas se estrechan y cada punto cuenta el doble. El Athletic viaja a la isla con la obligación de recortar una mini-crisis: la aptitud para transformar juego en tantos fuera de San Mamés está en cuestión y la plantilla necesita un resultado claro que rompa la inercia negativa.

El Mallorca llega con la urgencia de sumar para distanciarse de la región roja; no regalará nada. Noventa minutos que valen mucho más que una tabla: valen tranquilidad.

En Lezama el mensaje ha sido de prudente optimismo: Ernesto Valverde ha citado a 23 futbolistas para el viaje a Palma, con la buena noticia del regreso de Álex Berenguer a la lista tras recuperarse de molestias en el pie; la convocatoria oficial la publicó el club. Pero no todo son buenas novedades : el Athletic viaja con bajas sensibles: Aymeric Laporte, Mikel Vesga, y de ultima hora Nico Serrano, figuran entre los lesionados, junto a otros futbolistas con dolencias de más extendida duración, por lo que el margen de maniobra es menor.

El propósito táctico es claro: ordenar el mediocampo, recobrar sensación de peligro en las bandas y no obsequiar ocasiones desde las pérdidas. La iniciativa práctica de Valverde habría de ser simple : salida limpia desde atrás, control de ritmo con pivotes sólidos y verticalidad en el momento en que aparezcan las contras. La vuelta de Berenguer ofrece una opción alternativa de amplitud y llegada; su capacidad para abrir líneas puede ser la llave si el aparato consigue repartir con rapidez.

El Mallorca encara el desafío con la necesidad tradicional de un equipo en apuros: tranquilidad en la circulación, referencias para las segundas jugadas y aprovechamiento del balón parado. La clasificación lo aprieta, el club anda cerca de la zona de abajo y Son Moix aprovechará cada empujón de su público para hacer fricción física y emocional en el visitante. La táctica local probablemente pase por cerrar líneas interiores y buscar a su referencia en el área mediante centros o transiciones veloces.

Además de esto , el club trabajó la anterior del partido con ocupaciones para la afición, un intento de editar el estadio en una olla a presión desde antes del primer pitido. Eso suma intensidad y ordena a los visitantes a supervisar el ruido exterior.

TiroAlPalo