Después de entrenos, pruebas físicas, dobles sesiones y las primeras imágenes desde Navata, el Espanyol 2026-27 se pone por fin enfrente de un contrincante. El equipo de Manolo González visita este sábado 18 de julio a la UE Olot, a partir de las 20:00 horas, en el Estadi Municipal d’Olot.
Es un amistoso de pretemporada, sí, pero también es la primera fotografía de un proyecto que todavía está a medio montar. Y ya entendemos de qué forma marcha esto: afirmaremos que no se debe sacar conclusiones y, cinco minutos después, vamos a estar comentando quién juega de central, dónde aparece Calatrava y si Hartman sube bastante o poco.
Para Manolo González también empieza una etapa diferente. El técnico afronta su tercera temporada al frente del primer equipo , esta vez con Monchi dirigiendo la parcela deportiva y con una plantilla que aún debe cambiar bastante antes del estreno liguero. Olot no servirá para descubrir el once ante el Levante, ni mucho menos , pero sí para comprobar qué ideas desea empezar a poner el entrenador sobre el césped. La presión, la salida de balón, las situaciones de las caras nuevas y el reparto de responsabilidades estarán entre esos pequeños datos que siempre dejan los primeros bolos del verano.
Tampoco conviene pedir demasiado. El Espanyol llega con escasos días de trabajo y en medio de una concentración de Navata, donde el cuerpo técnico está metiendo carga física y comenzando a recobrar automatismos. Va a haber futbolistas con las piernas pesadas, varios cambios y probablemente dos equipos muy diferentes en cada parte. El marcador importa poco, aunque perder nunca hace felicidad , no cuando el partido se juega en julio y todavía faltan unas cuantas piezas por venir.
Calatrava, Hartman y Moscardo, las caras novedosas del Espanyol
Buena parte de las miradas estarán puestas en Álex Calatrava, Quilindschy Hartman y Gabriel Moscardo, los tres primeros fichajes de la etapa de Monchi. Calatrava llega para dar talento cerca del área y desplazarse por distintas zonas del ataque. Hartman debe dar recorrido y personalidad al del costado izquierdo. Moscardo, por su lado , proporciona músculo en el centro del campo y la oportunidad de accionar asimismo en defensa. Verlos por vez primera con la camiseta del Espanyol va a ser uno de los grandes atractivos de la noche, aunque indudablemente ninguno esté todavía en condiciones de instruir su mejor versión.
En la situacion de Calatrava habrá bastante curiosidad por descubrir dónde lo pone Manolo. Puede jugar por la parte interior , partir desde una banda o moverse tras el delantero. No parece un futbolista hecho para quedarse quieto y eso abre múltiples opciones. El amistoso puede dejar la primera pista sobre la función que el técnico imagina para él, aunque con solo unos adiestramientos compartidos sería bastante atrevido transformar cualquier movimiento en una sentencia definitiva.
Hartman también va a tener focos encima. El neerlandés desciende para ocupar una posición que ha cambiado de manos durante los últimos mercados y llega con la etiqueta de futbolista importante. Se estima que aporte capacidad , profundidad y un punto de agresividad competitiva. En Olot tocará ver de qué manera se entiende con el extremo que juegue por delante , cuánto se suelta en ataque y qué le solicita Manolo cuando el Espanyol no tiene el balón.
Gabriel Moscardo es otro de esos players que tienen la posibilidad de asistir al entrenador a resolver varias cosas. Su situación natural está en el centro del campo, pero también puede accionar como central si el contexto lo pide. Y ahora mismo el contexto prácticamente lo está pidiendo a gritos. Fernando Calero ya ha salido, Pablo Ramón tiene muchas opciones de regresar al Racing y el club prosigue intentando encontrar un defensa que compita por un puesto importante. La plantilla que jugará en Olot está lejos de ser la que empezará LaLiga, algo que debe tenerse presente al investigar cualquier dibujo.
Marcos Fernández y Javi Hernández se juegan algo mucho más que minutos
No todo girará cerca de los fichajes. Marcos Fernández y Javi Hernández han regresado tras sus respectivas cesiones y desean probar que tienen la posibilidad de tener ubicación. Para ellos, estos partidos no son únicamente una forma de coger ritmo. Son una ocasión real para cambiar su situación. Cada desmarque, cada presión y cada contestación a las normas de Manolo cuenta un tanto más cuando entiendes que el mercado sigue abierto y que tu futuro todavía no está decidido.
Los primeros amistosos acostumbran a abrir una puerta a los jóvenes, aunque esa puerta se cierra rápido cuando llegan fichajes y el ritmo de los oponentes va subiendo. El Espanyol se llevó 30 futbolistas a Navata y Manolo tendrá que repartir minutos de manera cuidadosa. Para los canteranos, Olot puede ser una de esas noches pequeñas que terminan teniendo bastante relevancia. No necesitan llevar a cabo tres regates inviábles ni marcar desde el centro del campo. A veces es suficiente con no esconderse , entender el partido y dejar al técnico con una duda buena.
El encuentro tiene un concepto especial para el conjunto local. Roger Vidal lo dejó bastante claro: «El partido del Espanyol nos crea ilusión máxima. Jugamos contra un aparato de Primera División y no todo el mundo puede decirlo, aquí estamos realmente bien acostumbrados en los últimos años. Debemos apreciar que es un aparato profesional y de cercanía , aguardamos que los apasionados asimismo lo valoren». Para el Espanyol es el primer amistoso. Para bastantes players del Olot puede ser entre las noches destacadas del verano. Esa diferencia de motivación asimismo forma parte del partido.
El acercamiento llega unas semanas tras el acuerdo de colaboración firmado entre el Olot y el Barça. Joan B. Agustí, presidente de la entidad de la Garrotxa, recordó entonces las raíces del club: «Para nosotros es un honor y una ilusión, porque nuestros orígenes son barcelonistas. Esperamos que este convenio sirva para estrechar lazos , para impulsar un fútbol de promoción de jugadores locales y para reforzar el componente identitario que tiene el ‘més que un club’ del Barça». La historia, eso sí, tiene mucho más curvas. En los años sesenta el Olot asimismo sostuvo un acuerdo con el Espanyol y llegó a marchar casi como un filial blanquiazul.


